Novak Djokovic jamás perdió la calma. Ni siquiera con una solicitud inusitada de su rival para cambiarse la camiseta empapada en sudor y los zapatos a la mitad de un set.
Tampoco con las repetidas infracciones por la expiración del reloj de saque, ni con los 16 puntos para quiebre que dilapidó.
Y al final, el serbio logró lo que Roger Federar no pudo hacer dos noches antes: Doblegar al australiano John Millman, 55to del escalafón mundial, en el Abierto de Estados Unidos.
Djokovic dio un paso más hacia su tercer título en Flushing Meadows y hacia su 14to cetro de Grand Slam, al doblegar el miércoles 6-3, 6-4, 6-4 al australiano Millman. Avanzó así a su 11ma semifinal en forma consecutiva dentro de este certamen, sin tomar en cuenta desde luego la edición del año pasado, de la que se ausentó por una lesión del codo derecho.
Por el pasaje a la final, Djokovic chocará ante Kei Nishikori, quien venció al croata Marin Cilic tras un duelo de cinco sets. En la revancha de la final que perdió en 2014, Nishikori emergió victorioso por 2-6, 6-4, 7-6 (5), 4-6, 6-4.
Para Nishikori, su marcha en este US Open consolida su regreso al circuito tras una cirugía en la muñeca que le impidió competir en la edición del año pasado.
Cilic venció a Nishikori en sets corridos en la final de hace cuatro años para el único título en un Slam de su carrera. El japonés siempre ha dicho que jugó nervioso ese partido.




