Sin lesiones ni problemas, el dominicano Al Horford está viviendo la mejor de sus ocho temporadas en la NBA. Con los Atlanta Hawks como líder de la Conferencia del Este, el pivot caribeño será este fin de semana el representante latino en All-Star, el tercero de su carrera y el primero desde 2011.
«Es un honor estar acá de nuevo. Representar a todos los latinos es algo más especial en este momento. Siento que después de las primeras veces me había acostumbrado un poco a todo esta rutina, pero después de las adversidades que he tenido que pasar, especialmente con las lesiones, me hace sentir muy bien estar nuevamente en este nivel listo para el Juego de Estrellas», dijo hoy Horford en Nueva York, donde el domingo disputará el All-Star Game.
Poco de este presente podía imaginar Horford hace doce meses, cuando se recuperaba de una cirugía en la que le repararon un desgarro en los músculos pectorales.
La lesión le impidió jugar 53 partidos la temporada pasada. En la actual, el dominicano promedia 15.6 puntos 7.4 rebotes y 3.3 asistencias por juego, pero su aporte va más allá de los números. Es el líder de los Hawks, que suman 43 victorias por 11 derrotas y están en cabeza del Este.
La clave ha sido la defensa, según el dominicano. «Creo que la defensa de nosotros mejoró drásticamente. Otra de las cosas que nos ayudó fue que yo pude seguir progresando y mi forma siguió mejorando. La gente no entendía que yo comencé a practicar a mediados de octubre y les decía que tenían que darme tiempo, que necesitaba al menos hasta enero para volver a coger la forma. Efectivamente así fue, cuando llegó enero empezamos a jugar mucho mejor y tenemos un muy buen ritmo como equipo en estos momentos».
Cuatro jugadores de los Hawks estarán entre los 12 de la Conferencia Este, reflejo de que Atlanta es el equipo de moda.
Horford pone el acento hispano en un All-Star en el que también están los hermanos españoles Pau y Marc Gasol.




