Los Warriors informaron el viernes que Thompson sufre una conmoción cerebral y no regresará a los entrenamientos hasta que ya no presente síntomas. El diagnóstico surgió dos días después de que el base recibió un rodillazo en la cabeza por parte de Trevor Ariza, de los Rockets de Houston.
El escolta elegido al Juego de Estrellas se sometió a pruebas neurológicas que confirmaron la conmoción, sufrida el miércoles, en el cuarto periodo del encuentro que Golden State ganó por 104-90 a los Rockets para llevarse el título de la Conferencia del Oeste.
La final de la NBA ante Cleveland inicia el jueves. Y si bien los Warriors lucen optimistas al creer que a Thompson se le autorizará jugar, el base debe primero aprobar el protocolo de la liga respecto a conmociones cerebrales.
Thompson se encontraba el viernes en las instalaciones del equipo pero no participó en los entrenamientos. Los Warriors entrenarán de nuevo el sábado y descansarán el domingo.
Se desconoce por cuánto tiempo Thompson estar fuera de la cancha -y ese es motivo de preocupación para los Warriors.
La política de la NBA respecto a las conmociones cerebrales exige que los jugadores aprueben una serie de pasos sin mostrar síntomas antes de volver. Eso empieza con ejercicio en una bicicleta estacionaria, y avanza a trote, trabajo de agilidad y entrenamiento de equipo sin contacto, de acuerdo con la liga. Los jugadores deben empezar de nuevo si presentan alguno de los síntomas.
El protocolo también requiere que el médico del equipo discuta el proceso con el médico Jeffrey Kutcher, el director del programa de conmociones cerebrales de la NBA, antes de que un jugador pueda volver.




