Liberty Media completó el lunes la compra de los derechos Fórmula Uno, concretándose la salida de Bernie Ecclestone como el máximo ejecutivo de la máxima categoría del automovilismo.
La adquisición se cerró cinco después que la Federación Internacional de Automovilismo aprobó la venta de la F1 a Liberty Media, grupo estadounidense de medios y entretenimiento.
Liberty informó en un comunicado que el valor de la F1 dentro de la transacción se estimó en los 8,000 millones de dólares, y un patrimonio neto de 4,400 millones.
Ecclestone, de 86 años, había estado a cargo de la F1 durante casi 40 años. Según Liberty, continuará como presidente emérito y asesor.
Chase Carey, un estadounidense, asumirá como nuevo director ejecutivo.
Carey no tardó en poner manos a la obra al designar a Ross Brawn, ex jefe de la escudería Mercedes, como el responsable deportivo de la F1. Su nombramiento debe ser bien recibido en el seno de la categoría, que promete cambios en sus reglas con el fin de recuperar aficionados.
Como ejecutivo de televisión, Carey planzó Fox Sports and Fox News, y reemplazó a Rupert Murdoch como director ejecutivo de News Corporation.
La pericia de Liberty en la rama digital debe beneficiar a la F1 en las redes sociales, un campo que Ecclestone reconoció haber pasado por alto.
A corto plazo, Liberty tendrá la facultad de hacer algunos cambios en el calendario, como añadir una carrera más en Estados Unidos, promoción y cobertura en medios digitales.
La F1 mantendrá su sede en Londres.




