Pacquiao y Mayweather calentaron los motores para pelea

Manny Pacquiao caminaba algo impaciente sobre la alfombra roja, afuera del Nokia Theatre. Floyd Mayweather Jr llegó tarde, como acostumbra, para publicitar una pelea que en realidad no requiere mucha promoción.

Se estima que Mayweather podría embolsarse al menos 120 millones de dólares.

Pacquiao se llevará ingresos nada despreciables, en una pelea que tardó cinco años en pactarse y que romperá otro tipo de récord. Costará a los fanáticos más que cualquier otra para mirarla, ya sea en el hotel y casino MGM Grand o mediante la televisión.

En la única conferencia de prensa ofrecida por los dos contendientes antes de la semana del pleito, los promotores anunciaron que un boleto para ver la función en el graderío de Las Vegas costará 1,500 dólares. En «ringside», el precio ascenderá a 7,500 dólares.

No se reveló la tarifa para la modalidad de «pay per view» en la TV, pero se calcula que oscilará entre los 90 y los 100 dólares.

Se expidieron más de 700 acreditaciones para atestiguar la rueda de prensa.

Mayweather aseguró que estaba deseoso de organizar el combate, y que no dejó de insistir ante su manager Al Haymon para que la pactara.

Pero es un hecho que el pleito que más interés ha causado en la historia reciente del pugilismo no hubiera sido posible sin un encuentro fortuito entre Mayweather y Pacquiao en enero, durante un partido de basquetbol del Heat de Miami. Ambos se toparon sólo debido a que una tormenta en el oriente de Estados Unidos demoró el vuelo del filipino.

Mayweather acudió después a la suite de Pacquiao en un hotel, donde ambos hablaron y decidieron que el combate debía realizarse.

Los dos contrincantes se manifestaron respeto mutuo. Mayweather elogió incluso al promotor de Pacquiao, Bob Arum, con quien había dicho que no volvería a trabajar tras hacerlo en sus primeras peleas.

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