Después de 22 años y medio en el cargo, exactamente 8,173 días, Bud Selig vislumbró el futuro del béisbol profesional: más cambios, quizás con una expansión a otros países. Nunca ha habido un club de las mayores fuera de Estados Unidos y Canadá.
«Mi sueño es que este deporte tenga verdaderamente un condimento internacional», declaró Selig. ¿Necesita equipos en otros países? … Si uno tiene mucha visión, podría ser».
Selig podría ser cuestionado por haberse hecho de la vista gorda en el momento en que el beisbol era dominado por los esteroides pero no cabe duda que deja a las Grandes Ligas en su mejor momento y con grandes aportes.
Durante su mandato, MLB expandió la postemporada y añadió los Wild Cards; se empezaron a disputar juegos interligas; se permitió el uso de repeticiones con video para ayudar a los umpires; y se pusieron en marcha los controles antidopaje. También se establecieron nuevos equipos en Arizona y Tampa Bay, en tanto que el deporte multiplicó sus ingresos con sus estructuras propias de Internet y televisión.
El único individuo que estuvo al frente de Grandes Ligas más tiempo fue Kenesaw Mountain Landis, el primer comisionado que llevó las riendas entre 1920-44.
Los ingresos en el deporte se han disparado de 1,700 millones de dólares en 1992 a poco menos de 9,000 millones el año pasado. La concurrencia a los estadios, que promediaba 26,978 en 1992, se ha mantenido sobre los 30,000 por diez temporadas seguidas, con un pico de 32,785 en 2007, un año antes que se produjo la recesión económica.
Desde que se instauró la repartición de los ingresos y un denominado impuesto de lujo que aminoró el gasto de los equipo en las grandes ciudades, cada equipo -con la excepción de Toronto- se ha clasificado a los playoffs en el actual siglo.




