Con unos Cavaliers diezmados por la baja del base Kyrie Irving y unos Warriors desconfiados pese a tener ventaja de 1-0 en la serie, tras ganar el primer partido en la prórroga 108-100, se disputará este domingo el segundo encuentro de la final de la NBA.
Lo positivo para la NBA fue que la victoria de los Warriors dejó un 12.9 por ciento de cuota de pantalla de televisión en Estados Unidos, el más alto en la historia de las finales.
Los Warriors esperan la reacción de los Cavaliers con su estrella, el alero LeBron James.
Los Cavaliers han mantenido la moral alta, al menos en la comunicación con los periodistas, al asegurar que a pesar de la importante baja que han sufrido con Irving están listos para competir.
James, que anotó 44 puntos en el primer partido, también respondía de alguna manera a los comentarios hechos por algunos jugadores de los Warriors en los que valoraban como más positivo para su equipo el hecho que la estrella de los Cavaliers consiguiese el mayor número de tantos, pero no diese asistencias al resto de compañeros y se quedasen sin ser factor ganador.
Jugadores como Harrison Barnes, Draymond Green y Andre Iguodala serán de nuevo los encargados de intercambiarse en la defensa de James y de formar el núcleo de los Warriors en esa faceta del juego.




