Tan cerca de la victoria, Naomi Osaka de repente estaba dejando escapar la final del Abierto de Australia. Llegó a estar a tres puntos de campeonato, pero lo desaprovechó. Su ventaja considerable se desvaneció.
De pronto estaba jugando muy mal. Osaka gritaba contra sí misma. Sacó una pelota de la cancha. Se dirigió al vestuario después del segundo set con una toalla sobre la cabeza.
Y entonces, después de regresar a la cancha, la japonesa fue capaz de revertir la situación tan rápido como cuando perdió 23 de 27 puntos. Reafirmándose, Osaka venció a la checa Petra Kvitova por 7-6 (2), 5-7, 6-4 el sábado para proclamarse campeona del Abierto de Australia y conquistar su segundo título de Grand Slam consecutivo.
Por si fuera poco, Osaka se convirtió en la primera tenista de Japón — sea hombre o mujer — que alcanza el primer lugar de los rankings




