VIDEO: Argentina despide a Maradona entre desconsuelo y caos

BUENOS AIRES (AP) — El funeral de Diego Maradona replicó muchas de las pulsiones que desata el fútbol en Argentina: pasión descontrolada, alegría y congoja.

En contraste, la muerte del ídolo también fue comunión entre rivales acérrimos.

Con un protocolo similar a un funeral de Estado, la despedida de Maradona se convirtió en un acontecimiento popular y multitudinario que sólo puede compararse a los funerales de los líderes populistas Juan Perón y Evita o, más recientemente, el expresidente Néstor Kirchner. En la misma Plaza de Mayo que llenó en dos oportunidades tras obtener el título en el mundial de México 1986 y el subcampeonato cuatro años después, miles de fanáticos, en su mayoría de clase baja y media baja, formaban una hilera de varias cuadras para acceder a la Casa Rosada de Buenos Aires, donde yace el féretro del Diez.

El primero en la fila fue Nahuel de Lima, un joven discapacitado con muletas, que llegó desde Villa Fiorito, la barriada pobre al sur de la capital donde se crió Maradona entres carencias y canchas de barro. “Estamos acá desde las 5 de la tarde de ayer (miércoles). Soy del barrio del Diego, es lo más grande que hay. Diego es pueblo, venimos a despedir a alguien que nos dio muchas alegrías”, contó.

El ingreso de los primeros fanáticos para despedir al Pelusa, como le decía su mamá, Doña Tota, se asemejó bastante al descontrol que se produce con frecuencia en el acceso a los estadios locales. Hubo empujones y riñas provocadas por una combinación entre el cansancio por la larga espera, la ansiedad y el consumo de alcohol. La mayoría no tenía tapabocas pese a la pandemia de coronavirus.

En la cabecera de la fila de varias cuadras prevalecían las casacas azules y amarillas de los hinchas de Boca Juniors, club del cual Maradona era hincha y donde jugó en dos ciclos: 1981 y luego 1995-1997, cuando se retiró. Más atrás asomaban las de Argentinos Juniors, en el que debutó como profesional en 1976, Independiente, Racing Club, San Lorenzo, Nápoli de Italia y, aunque en minoría, también se distinguían de River Plate.

Una lluvia de piedras, botellas y latas sobre el frente del palacio gubernamental, mientras la policía intentaba disuadir a los revoltosos con gases lacrimógenos, obligó interrumpir la entrada del público hasta que llegaron refuerzos y se colocaron más vallas para garantizar la seguridad.

Cuando se habilitó el ingreso nuevamente, expresaron una adrenalina similar al subir los escalones rumbo a la tribuna antes del partido.

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