Stan Wawrinka se llevó el título del Abierto de Francia al vencer el domingo a Novak Djokovic por 4-6, 6-4, 6-3, 6-4, con lo que frustró la ambición del serbio de llevarse el último trofeo de Grand Slam que le falta.
Después de pasar muchos años a la sombra de Roger Federer, su compatriota suizo y compañero en el equipo de Copa Davis, Wawrinka logró su segundo título grande luego del Abierto de Australia que conquistó el año pasado.
Al hacerlo, el octavo cabeza de serie quebró la racha de 28 partidos ganados en forma consecutiva por Djokovic y dejó al serbio lamentándose por otra vez haberse quedado en la orilla sin consagrarse en Roland Garros. Este es la tercera ocasión en los cuatro años anteriores en que Djokovic pierde la final de este torneo que se juega en superficie de tierra batida.
El partido finalizó con un fulminante tiro de revés de Wawrinka que tocó la línea. Ese tiro es la marca de la casa de su repertorio y uno de los más letales en el tenis profesional. Luego lanzó su raqueta por encima de su cabeza antes de reunirse con Djokovic en la red para felicitarlo.




